[el film]

Porno Porsi – doc.uerpo

- un film performatico
hecho desde el ojo del huracán -

PornO porSi es un film performático realizado desde una perspectiva más interactiva y corpórea, menos mental o solamente racional, es decir, desde una “corporeización del conocimiento“, desde la observación participativa y llevando en cuenta la intuición – conocimiento ancestral e inherente al cuerpo – que proporciona comunicación entre diversos universos concretos y simbólicos. El film, lo comprendemos como una práctica de carácter ritual, emotiva y afectiva, transformadora de sus agentes participantes y que propone como metodología práctica el constante intercambio de papeles.

El proceso es lo importante y constitutivo; el resultado, su consecuencia. Así que, mientras las grabaciones es imprescindible que se generen espacios para estas discusiones y producciones: la de otras miradas y formas de pensar, representar, usar, jugar (con) la sexualidad, dentro de una perspectiva cultural-urbana “biotecnológica y farmacopornográfica“, además de desarrollar y exponer esos puntos en el contexto urbano – ocupar y irrigar ese espacio, carente de flujos pulsantes; una (re)apropiación y (re)actualización de formas bien consolidadas, en términos de territorialización – como las grandes capitales latinoamericanas y como la pornografía mainstream, sus categorizaciones, tags y procesos de exclusión – a través del activismo “político-pornificado“. De esa forma, parte de las imágenes del film es el resultado de encuentros, como los Festivales Porno Porsi, luego resultado del intercambio creativo y de un proceso colaborativo que siempre aporta otras miradas que se relacionen con el proyecto, que está siempre en formación, que es flexible, una construcción constante que traspasa su propia finalización.

Las imágenes otras son generadas a partir de encuentros reales y virtuales entre esxs personajes-agentes, que dialogan sobre sus historias y afectos, producciones, (re)creaciones y (re)construcciones alrededor de su sexualidad, luego de su arte, luego de su vida – que entendemos ser una la extensión de la otra, y así sucesivamente. Proponemos generar encuentros y desencuentros que no hablen de “los sujetos de un documental” – términos altamente opresores, de pronto un uso propio del Etnógrafo – sino de realizadorxs y productorxs que representan y (re)inventan las verdades y (micro)cosmos: los de unx mismx, los nuestros y los del film. Comprendemos también que “las fronteras entre los modos de documentales de representación social (no solo) se están borrando”, como necesitan ser borradas. El término NO ficción en si mismo ya NO es posible. Las fronteras entre realidad y ficción son permeables; como no es posible construir el árbol genealógico del documental, el termino “modos de documentales”  no es necesario, pues que cada película es una construcción singular. Encontremonos o no, pero que nos sumemos, nos multipliquemos, nos reproduzcamos como el más fuerte rizoma, sea a través del performance, del skype o livestream – pues que somos nómadxs y estamos siempre en movimiento – de una charla en el bar, sea en la casa o en la cama o en la calle: como y en donde nos guste y en dónde sea (re)significante. Allá estaremos grabando; también.

Pensamos que la imagen puede funcionar como puente para provocar esos encuentros, intercambios y toques entre distintos universos culturales de Latinoamérica. Esas imágenes generadas son una estrategia social contra la opresión y el odio inculcados por gobiernos heteronormativos, patriarcales y, por supuesto, cristianos y machistas, en contra la diversidad presente en los países latinoamericanos. Esos “poderes” han utilizado hacen décadas la imagen para dominar y controlar los cuerpos.

“Desarollar una mirada erótica que implique en cierta medida esta corporeización de la experiencia cinematográfica”.

El proyecto entiende el cine hoy como herramienta potente que puede ser utilizada por comunidades desplazadas, marginadas, exílicas, diaspóricas y migrantes versus las representaciones estereotipadas y homogeneizadas, (re)creando múltiplas y periféricas identidades desde lo que llamamos estrategia performática, utilizándose del video y teniendo en conta la provocación más que la observación. Se podría hablar, entonces, de una corporeización también del registro, y eso nos dice respecto directamente pues que, sin darnos cuenta, ya no estábamos solamente registrando trabajos ajenos, sino que empezamos nosotras mismas a crear en el mismo sentido, es decir que pasamos por un proceso de inmersión en lo que propusimos documentar. De ahí, fue creada, sin ninguna pretensión y en mientras un performance, “la camarógrafa Porno Porsi”, o sea, el proyecto corporificado, en performance y en relación directa con lxs personajes-agentes, que en virtud de esa horizontalidad no son “personajes”, ni “sujetxs”, sino amigxs y parcerxs.

En el “cine acentuado” encontramos la referencia de la utilización de medios audiovisuales por esas comunidades nómades – segundo creemos – para inscribir a través de unx mismx sus propias identidades redefinidas en películas. Eso hace parte de una estratégia performática. Representar a si mismx. Una forma de rescate de memoria en un mundo globalizado y homogeneizado. Sea para hacer resistencia contra la homogeneización, el sexismo, la homofobia, patrones, para burlarse, para exhibirse sin pudor, para experimentar lo nuevo, experimentar lo que le gusta, para sobrevivir lejos de la familia como extrangerx o para repensar Latinoamérica. Este “cine acentuado” se llama así por los acentos de lxs realizadorxs y por cuestiones estéticas y políticas que proponen inscribirse a si mismo a través de estratégias que cuestionan la retórica de transparencia y narrativa (supuestamente) realista de la industria cinematografica y del cine etnográfico.

El acento del film Porno Porsi es el portuñol y los tantos acentos mismos existentes adentro de cada país, siendo el “Si/Sí” un pronombre personal, en portugués, y un adverbio afirmativo, en español.

Eso trata de migración y reconocimiento de afinidades y diferencias, de los cuerpos asignados biopoliticamente, de la sexualidad, respeto a la diversidad, similitud de procesos históricos, un rompimiento del aislamiento, la resistencia.

Los países en dónde desarrollamos el proyecto tienen una cultura hegemónica, derivada directamente del Occidente: colonizadores españoles y portugueses que transformaron (cuando poco exterminaron) a las culturas nativas y metieron en un mismo “navío negrero” naciones totalmente distintas – Yorubás y Gêges, guerrerxs y shamanes, lo que se nombra por “negros africanos” –  cambiadas en naciones esclavas. Somos resultado de una mezcla cuyo producto de forma alguna tiene un porcentaje equilibrado. Así que, hay que tomar en cuenta que el territorio (geográfico, mismo) en dónde se mueve la realización del film carga un concepto y noción de sexualidad que se construyó desde la dominación, del machismo, del etnocidio, luego del autoritarismo y de la violencia, lo que hoy se yuxtaponen – pues que siguen todavía presentes en muchas partes, pese a las “emancipaciones”- a los bio, sexo y pornopoderes. A eso lo llaman  “sociedad igualitaria de derecho”.

De la misma forma, nuestro contexto cultural latinoamericano siempre caminó entre lo nativo y lo forráneo y la resistencia de acá siempre estuvo conectada al sincretismo, al misticismo, al coletivismo, a la apropiación y transformación: maracatu, mulatxs, cafusxs, caboclxs, gitanxs, umbanda, candombe, candomblé, carimbó, cumbia, capoeira, quilombo – que en portugués se remite al hogar en dónde se organizaban lxs esclavxs fugitivxs. Verdaderos núcleos de resistencia que supieron alimentarse de todo lo que hay y nutrirse con lo mejor de ese alimento. Lo malo, lo tiran. Y el film, por su vez, alimentase de múltiplas referencias. Es un film post-antropofágico, post-canibalista: ya no come “al hombre”, sino a todo lo que está.

Eso nos trae el porque de latinoamérica, erotismo, feminismo, pornomacumba, performance, resistencia,  itinerante, nómada, cine-trance, film, video, internet y red.

PorNo porSi se propone como una película íntima que muestra nuestro placer y alegria en los momentos compartidos entre todas: una mirada erótica, desde el ojo del huracán.